Dr. Zavala e Inge Kormelink

Investigar también es una forma de cuidar

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Cuando hablamos de medicina reproductiva, es fácil pensar en consultas, laboratorios, tratamientos o tecnología. Sin embargo, hay una parte esencial de nuestro trabajo que muchas veces permanece invisible para quienes nos confían uno de los proyectos más importantes de su vida: la investigación.

Por eso, el reciente nombramiento del Dr. Abraham Zavala como Director Científico de la Fundación Tambre supone mucho más que una incorporación a nuestro organigrama. Representa un paso más en una convicción que forma parte de nuestra identidad desde hace años: la investigación no es un departamento independiente dentro de Tambre, sino una extensión directa del cuidado y una forma de entender la medicina poniendo siempre a las personas en el centro.

Siempre digo que poner a las personas en el centro no consiste únicamente en acompañarlas durante el tratamiento. También significa ofrecerles la mejor evidencia científica disponible en cada decisión clínica. Porque cuando una paciente se sienta frente a uno de nuestros especialistas en fertilidad, no busca solo un tratamiento; busca certeza en medio de la incertidumbre.

Esa forma de entender la investigación es la que ha guiado el crecimiento de Tambre durante los últimos años. Apostar por la innovación no significa incorporar tecnología por el simple hecho de hacerlo. Significa no conformarnos con lo que ya sabemos hacer y seguir buscando cómo hacerlo mejor para cada paciente, generando conocimiento que nos permita ofrecer tratamientos cada vez más precisos, personalizados y seguros.

En este camino, la figura del Director Científico resulta fundamental.

Como explica el Dr. Abraham Zavala, la investigación no puede vivir al margen de la práctica clínica. Todo lo contrario. Reproduzco sus palabras:

«En reproducción asistida, la investigación forma parte de la práctica clínica diaria. Cada proyecto científico busca responder a preguntas que nacen de nuestros propios pacientes: cómo mejorar las tasas de éxito, cómo personalizar aún más los tratamientos o cómo reducir la incertidumbre durante el proceso.»

Ese conocimiento regresa después a la consulta convertido en mejores decisiones clínicas, nuevas estrategias terapéuticas y una atención cada vez más individualizada.

Es una idea que compartimos plenamente.

No concebimos la investigación como un fin en sí mismo ni como un ejercicio exclusivamente académico. Investigamos porque creemos que la ciencia que avanza hoy es la que evita el sufrimiento de mañana. Investigamos para mejorar la vida de las personas, para ofrecer respuestas donde todavía existen preguntas y para que cada avance tenga un impacto real en quienes depositan su confianza en nosotros.

Inge Kormelink y el Dr. Abraham Zavala, Director Científico de la Fundación Tambre

Por eso me ilusiona especialmente esta nueva etapa.

Conozco a Abraham desde hace años y sé que reúne tres cualidades que considero esenciales: excelencia clínica, rigor científico y un profundo compromiso con los pacientes. Su incorporación nos permitirá seguir fortaleciendo una cultura científica que ya forma parte del ADN de Tambre y consolidar una investigación propia, cada vez más sólida, colaborativa e internacional, capaz de generar conocimiento útil para nuestros pacientes y también para toda la comunidad científica.

Como él mismo explica:

«Queremos impulsar una investigación que combine innovación, rigor científico y aplicación clínica inmediata. Generar conocimiento que no solo contribuya al avance de la especialidad, sino que tenga un impacto directo en las posibilidades de éxito, la seguridad de los tratamientos y la experiencia de nuestros pacientes.»

Ese es también el futuro que imagino para Tambre. Me gustaría que fuéramos reconocidos no solo como un referente asistencial, sino también como un lugar donde se genera conocimiento que después se comparte con todo el sector. Aspiro a que nuestras líneas de investigación contribuyan a impulsar la medicina reproductiva y que, cuando se hable de excelencia científica en Europa, Tambre forme parte de esa conversación de manera natural.

Porque creo firmemente que las organizaciones que transforman un sector son aquellas que comparten lo que descubren y ayudan a elevar el nivel de toda la profesión. La investigación solo cobra verdadero sentido cuando el conocimiento trasciende nuestras propias paredes y termina beneficiando a más pacientes, estén donde estén.

Y, si tuviera que resumir en una sola frase qué significa investigar para Tambre, elegiría esta:

«Investigar significa no aceptar un ‘no’ como respuesta definitiva: es la forma en que le devolvemos a la ciencia la confianza que cada paciente deposita en nosotros, cuidando incluso antes de conocer a quien se beneficiará de ello.»

Porque, al final, investigar también es una forma de cuidar. Y esa seguirá siendo siempre nuestra razón de ser.