Durante mucho tiempo hemos hablado de fertilidad principalmente cuando aparece una dificultad para conseguir un embarazo. Afortunadamente, esta visión está cambiando y cada vez somos más conscientes de la importancia de conocer nuestra fertilidad antes de que exista un problema.
Cuidar de nuestra salud reproductiva implica conocerla. Entender cómo evoluciona con el paso de los años, saber qué factores pueden influir en ella y conocer qué opciones ofrece hoy la medicina nos permite tomar decisiones con más información sobre nuestro futuro.
Hace unos días vivimos en Tambre un momento que representa muy bien este cambio. Firmamos un acuerdo con la Real Federación Española de Fútbol para acompañar a jugadoras y árbitras en el conocimiento y cuidado de su salud reproductiva, ofreciéndoles información y asesoramiento médico especializado y, cuando así lo deseen y siempre bajo criterio médico, opciones de preservación de la fertilidad.
Para mí, este acuerdo va mucho más allá de una colaboración entre dos organizaciones. Representa una forma de entender la medicina reproductiva en la que creo profundamente: no esperar a que exista una dificultad para empezar a informarnos, sino poner el conocimiento al alcance de las mujeres para que puedan tomar sus propias decisiones.
Y es una convicción que, en mi caso, tiene también mucho de personal.
Antes de ser CEO de Grupo Tambre fui paciente de fertilidad. Soy madre gracias a la medicina reproductiva y, aunque mis hijas tienen hoy 20 años, aquella experiencia sigue formando parte de mi manera de entender este trabajo. Sé lo que significa confiar en la ciencia para cumplir el deseo de ser madre y también lo importante que es sentirse informada y acompañada durante ese camino.
Por eso creo que nuestra responsabilidad como profesionales empieza mucho antes de un tratamiento. Tenemos que contribuir a que las mujeres conozcan mejor su fertilidad, sepan cómo cambia a lo largo de la vida y puedan acceder a información médica rigurosa sobre las posibilidades que existen en cada momento.
El acuerdo con la RFEF es un buen ejemplo. Las deportistas de élite desarrollan sus carreras profesionales durante unos años que también son importantes desde el punto de vista reproductivo. Acercarles este conocimiento les permite valorar su situación personal, resolver dudas y conocer las alternativas disponibles sin condicionar sus decisiones. La propia RFEF ha planteado el acuerdo con ese objetivo: ofrecer herramientas para que puedan afrontar su futuro personal y profesional con mayor conocimiento y libertad.
Y aquí hay algo que me parece fundamental. Preservar la fertilidad es una opción, no una obligación. Informar sobre la congelación de ovocitos no significa decirle a una mujer cuándo debe ser madre, ni asumir siquiera que quiera serlo. Tampoco significa presentar la preservación como una garantía de maternidad futura. Significa que pueda conocer las posibilidades y también sus limitaciones para decidir qué quiere hacer con esa información.
Creo que este es uno de los grandes retos que tenemos por delante. La medicina reproductiva ha avanzado enormemente y hoy disponemos de herramientas diagnósticas, tratamientos y posibilidades de preservación que hace años eran impensables. Pero los avances científicos tienen todavía más valor cuando conseguimos que ese conocimiento llegue a las personas a tiempo.
Como CEO de Grupo Tambre, una parte importante de mi trabajo consiste en representar y defender esta forma de entender la medicina reproductiva. Queremos estar cuando una persona necesita un tratamiento, por supuesto, pero también contribuir a que la sociedad conozca mejor su fertilidad, pueda hablar de ella con naturalidad y disponga de información fiable antes de tener que tomar decisiones importantes.
Y como mujer que pudo ser madre gracias a la ciencia, para mí esta responsabilidad tiene un significado todavía más especial.
La ciencia me permitió ser madre. Hoy quiero contribuir a que la ciencia y el conocimiento ayuden a otras mujeres a tomar sus propias decisiones, sean cuales sean.
Porque conocer nuestra fertilidad no determina nuestro futuro. Nos da más herramientas para decidirlo.

